Hace poco tuve una conversación profunda con Ivette Agudelo en el podcast Sin Pedir Permiso.
Ivette es de esas mujeres que, desde afuera, pareciera tener “todo el paquete”.
Es una emprendedora exitosa, migrante en California, ganadora de varios Grammys, cofundadora de 3Lopez —una productora que ha ayudado a hacer visibles las historias de cientos de empresarios en los Estados Unidos— y además ha construido junto a su esposo e hija la vida que muchas personas sueñan alcanzar.
Pero incluso después de lograr todo eso, recientemente eligió volver a empezar.
Mudarse a Madrid junto a su familia.
Emprender nuevamente.
Y lanzar su segundo podcast.
Y quizá por eso la conversación fue tan poderosa.
Porque detrás de todos esos logros, terminamos hablando de algo que muchísimas mujeres viven en silencio:
la sensación de perderse a sí mismas mientras intentan sostener la versión de mujer que aprendieron que debían ser.
Hay mujeres exitosas que, internamente, se sienten completamente perdidas.
Y lo más fuerte es que casi nadie lo nota.
Porque desde afuera:
Cumplen,
Lideran,
Resuelven,
Cuidan,
Sostienen.
Pero por dentro, muchas viven cansadas de interpretar ese personaje.
En un momento del episodio hablamos de algo incómodo:
cómo muchas mujeres terminan desconectándose de sí mismas mientras intentan convertirse en la versión que aprendieron que era “correcta”.
Y poco a poco, casi sin darte cuenta, empiezas a actuar desde un lugar condicionado.
Desde quien aprendió muy bien lo que debía hacer para encajar, sostener, demostrar, pertenecer.
Ahí es donde muchas mujeres empiezan a sentirse perdidas… incluso cuando desde afuera todo luce en orden.
Porque llega un momento en el que el liderazgo sostenido desde la exigencia extrema deja de sentirse poderoso y empieza a sentirse forzado y artificial.
Y quizá una de las partes más importantes de la conversación fue entender que sí existe otra forma.
Una donde no tienes que empujarte todo el tiempo.
Una donde puedes liderar sin abandonarte.
Una donde tu poder no nace de cuánto haces… sino de qué tan cómoda te sientes contigo misma cuando no estás demostrando nada.
Hay una parte del episodio que, honestamente, siento que puede mover muchas cosas dentro de las mujeres que se han creído el personaje de la “supermujer”.
Porque hablamos de algo que pocas veces nos permitimos decir en voz alta:
Que pausar no significa perder el control.
A veces significa empezar a recuperarlo desde un lugar más verdadero.
Y hacerlo así cambia todo.
Si algo de esto resonó contigo, creo que este episodio puede abrir conversaciones importantes dentro de ti.
Las preguntas que has postergado.
Las dudas que has intentado silenciar siendo “la fuerte”.
Las partes tuyas que ya están cansadas de sostener un personaje.
Y después quiero preguntarte algo:
¿Eres de las mujeres que se ha creído el personaje de la Supermujer?
P.D.
Si esta reflexión resonó contigo, preparé un ejercicio de journaling y auto-coaching para ayudarte a identificar:
Desde mi Sabiduría y Poder,
Maru García Marín
Psicólogo, Coach, Mentor y Trainer en Gestión Emocional y Liderazgo