
Todo transcurrió en un bosque de Oregón mientras un grupo de 25 mujeres participábamos en un taller entre hermosos árboles al aire libre llamado “La rueda del duelo”.
Nuestro propósito era explorar la propuesta de nuestra guía espiritual y chamana Karina, quién nos invitó a dividirnos en 4 grupos según lo que cada una sentíamos estaba sucediendo en nuestras vidas, para lo cual requeríamos posicionarnos en uno de estos 4 distintos estados emocionales/mentales: miedo, enojo, confusión, e impotencia…. Sin titubear me registré en el grupo de las enojadas, y lo que sucedió minutos después fue totalmente desconcertante.
Para la mayoría de los seres humanos estar en la naturaleza puede inspirar cierta expansión mental, emocional y hasta conexión espiritual, especialmente si no tienes una condición de salud que te limite como alergias, estrés post-traumático o fobias. Sentir el olor, el verde y el silencio creó en mí el ambiente perfecto para seguir las indicaciones de liberar nuestro sentir (en mi caso en el grupo de las enojadas), en formas que resultaran catárticas y permitieran el poner fuera lo que tal vez había estado muy encerrado y guardado.
Verbalizar frente a otras mujeres sin censura cada una de las situaciones que en ese momento de mi vida me tenían enojada fue relativamente fácil, sin embargo, el fuego de enojo principal surgió en torno a lo que mi corazón guarda cuando pienso en Venezuela (mi país natal), desde hace 20 años, y cómo a lo largo de este tiempo, especialmente en los últimos 5 años me he obligado “por instinto de supervivencia”, a no conectar ampliamente con la tristeza y rabia de ver el desmantelamiento de valores en el país que sembró en mí pilares que me hacen ser quién soy.
Nadie gritó en el grupo más que yo….
Mis gritos de rabia hacían eco en los árboles, y la intensidad de lo que sentía tomó una expresión inimaginable una vez que la invitación era a hablar y hacer todo lo que necesitáramos. Mientras me liberaba sentí a mi alrededor el apoyo universal divino presente en la pureza de los árboles a nuestro alrededor, y también la presencia de otras mujeres que aún estando en un espacio emocionalmente seguro, medían a mi muy particular criterio sus manifestaciones, mientras yo lucía como una fiera recién sacada de cautiverio.
Dados los acontecimientos de inicio de una posible transición en mi país natal Venezuela esta semana, conecto nuevamente con el duelo silencioso que muchos venezolanos hemos vivido por años…. la tristeza de perder algo que ya no será como era, la tristeza de ver a seres queridos sufrir, la tristeza de ver familias separadas, la tristeza de saber de personas que han muerto por defender sus ideales o porque no tenían disponible el antibiótico…. entrenarme en dirigir mi atención y energía mental por años a no conectar del todo con esa tristeza, y a enfocar mis capacidades y talentos en ser productiva, en pensar en positivo, en conectar con la luminosidad en cada ser humano y la propia, fue la estrategia que consideré más apropiada negándome a darme el permiso de decaer.
El acontecimiento sucedido este pasado 23 de Enero en Venezuela lo experimento casi tan intenso como ese momento el 6 de Diciembre del 2014 en el que descubrí que estaba embarazada después de batallar con situaciones de fertilidad por más de 10 años (para conocer más de esta historia haz click aquí).
Ver la manifestación de un posible y anhelado cambio, nos hace descubrir emociones que no sabíamos que estaban allí, en mi caso cuando supe que estaba embarazada descubrí que mi desesperanza era tan grande que me tomó semanas realmente creer que el milagro había sucedido y meses entregarme a vivir el milagro sin miedo.
Te agradezco el haberme leído hasta acá, y te digo que no se necesita ser venezolano para vincularte con experiencias de la magnitud emocional que he compartido pues sé que tú al igual que yo:
Haz luchado por lo que crees correcto sin notorios éxitos más que el actuar con integridad y ser leal a ti mismo.
Te has sentido lastimado por situaciones que escaparon a tú control.
Has perdido relaciones, trabajos y hasta familia que ha dejado la huella de desolación y el vacío que toma su tiempo apreciar y entender.
El grado en el que te das permiso de sentir y de expresar tus emociones es el desafío para la mayoría de los seres humanos hoy. Los cambios a nuestro alrededor son tan veloces que nuestros mecanismos convencionales de adaptación a ellos suelen ser pobres e insuficientes.
Mientras más nos eduquemos como seres humanos en sostener pensamientos alineados a la luz y al amor, más capaces seremos de ejercer un liderazgo con nosotros mismos y ante el mundo que realmente honre la dignidad humana y que nos permita evolucionar y expandirnos.
Somos grandes, pero también pequeños ante la majestuosidad del Universo.
Cada vez que conectamos con la luz y el amor nos hacemos más grandes como humanidad.
Desde mi poder y magia a la tuya,
Maru García Marín
Coach, Mentor y Trainer en Gestión Emocional y Liderazgo
8 Comments
Frustración, tristeza y desesperanza es lo que sentí hasta el 23E deslastrarme de esas emociones no ha sido fácil pero lo estoy trabajando con todo mi corazón!
Gracias por seguir siendo tan venezolana como el día que te fuiste. Te quiero mucho
Lo lindo Cecy es que hospedar todas las tonalidades de emociones, nos hace humanos y nos permite crecer. ¡Te quiero!
Maru:
¡Qué manera de relatar un sentimiento que, definitivamente, se parece al mío!
¡Qué bonito leer de alguien tan preparado como tú, algunos consejos para soltar lo que traemos!
Definitivamente, cuando alineamos los pensamientos con lo que realmente queremos, podemos comenzar a ver cómo la magia sucede.
Te felicito porque logras cautivar(me) con esta manera de escribir. Me invitas a pensar de una manera u otra, en todas las posibilidades que tengo para lograr todo lo que quiero.
Definitivamente, cuando crecemos y entendemos el poder que podemos tener, no solo nos hacemos más grandes espiritualmente, sino que también hacemos más grandes a quienes nos rodean.
Un abrazo enorme y, cómo siempre te comento, ¡es un verdadero placer leerte!
Me alegra mucho Omar que te quedes con el sabor de lo valioso de no parar de desear, soñar y afinar nuestras búsquedas desde esta visión de lo posible y de nuestro compromiso con nosotros mismos y nuestra espiritualidad. Reciclemos lo que se siente pesado, tenemos el derecho de hacerlo, y además luego nos deja caminar más ligeros. ¡Abrazos!
Maru buenos dias, tengo 61 años y a lo largo de estos años he tenido muchos sucesos que me hicieron en un momento dado dudar del amor de DIOS, y su palabra, sin embargo al correr del tiempo mis heridas han sanado, pero tambien he tenido muchos otros momentos dificiles, ya que pareciera que no fuera un hombre de fe, por lo que estudie teologia, y me di cuenta del amor de DIOS, sin embargo los problemas no terminan, yo se que es la constante de la vida.
Ahorita estoy empezando a estudiar PNL, para ayudarme a que mis emociones no perjudiquen mi salud. ya que no soy jóven, sin embargo siento que a mi edad todavia tengo el potencial para soportar los contratiempos que vengan a mi vida.
Tengo la esperanza y la conviccion de que al estudira PNL, tendre la herramienta necesaria para llevar una vida mas alentadora.
Creo que todos los seres humanos, tenemos un sin fin de contratiempos y considero que la diferencia esta en que esta uno dispuesto hacer para vivir una vida plena.
Agradezco tu confianza y que me compartas tu experiencia, ya que de esta manera creo que no fue casualidad conocernos, aunque sea por este medio, pero tengo la certeza de que algun dia podré tener los recursos económicos para visitar a las personas que de algun modo me ayudan a salir adelante.
GRACIAS, por leer estas breves líneas, espero tus comentarios los cuales me ayudaran a continuar en esta lucha por vivir mejor.
¡Hola Carlos!… me encanta que enfocas tú atención en el estudio como un recurso para cultivarte mentalmente y en tu ser. Ahora que me encuentro en puertas de mi cumpleaños No. 44 el mes próximo, creo más que nunca que cuando cultivamos una vida espiritual y aprendemos a escucharnos verdaderamente sin criticarnos a cada paso, podemos experimentar una eterna juventud…. nuestro espíritu no envejece y lamentablemente cargamos con modelos mentales (culturales) que no nos ayudan a ver esto tan fácilmente… si te interesa esta aproximación te invito a leer o re-leer a Eckhart Tollet y su libro El Poder del Ahora. No sé cuál sea tu aproximación a Dios, ni lo dolorosas de tus heridas…tienes el derecho a enojarte, pero también a perdonarte y a perdonar como medios de liberación y de volver a creer en tu dios interior. ¡Abrazos!
Realmente este relato me llevo a diversos episodios de mi vía… y en particular a a etapa (tiempo) que estoy viviendo, a cual no es muy buena, aun así el leerte me animó, me devolvió la fe y esperanza que se debe y tiene para vivir el día a día de la mejor manera…. Además de que ya experimenté el llorar y llorar hasta quedar sin aliento, yo diría «Nadie lloró como yo», que bien se siente cuando sacas ese clavo que te lastima, ese dolor, ese enojo, que corroe el alma y también el cuerpo!!! Gracias, es un gusto leerte desde Toluca, Estado de México
¡Hola Maricela!….. es nuestra vulnerabilidad la que nos hace fuertes como mujeres y como seres humanos. Me alegra que te des el permiso de sentir y expresar lo que carga tú corazón…..tal como lo menciono en el blog, del otro lado de ese desahogo hay esperanza y posibilidades infinitas. ¡Sigamos!